
<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
		>
<channel>
	<title>Comments on: Príncipe de Nadie</title>
	<atom:link href="http://alasdenadie.afrikislife.net/principe-de-nadie/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://alasdenadie.afrikislife.net/principe-de-nadie/</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Fri, 27 Jan 2012 22:46:18 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.9.1</generator>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
		<item>
		<title>By: Troyana</title>
		<link>http://alasdenadie.afrikislife.net/principe-de-nadie/comment-page-1/#comment-11</link>
		<dc:creator>Troyana</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 May 2009 09:15:49 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://alasdenadie.afrikislife.net/?p=45#comment-11</guid>
		<description>Me encanta, y aunque te parezca mentira, es uno de los elogios más grande que puedo hacerte. Me gusta cómo escribes, cómo lo estás desarrollando. Empiezo a entrever una idea magnífica, pero todavía no sé qué ni cómo y la curiosidad me está matando. 

Intentaré seguirte de cerca.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Me encanta, y aunque te parezca mentira, es uno de los elogios más grande que puedo hacerte. Me gusta cómo escribes, cómo lo estás desarrollando. Empiezo a entrever una idea magnífica, pero todavía no sé qué ni cómo y la curiosidad me está matando. </p>
<p>Intentaré seguirte de cerca.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>By: Joseka</title>
		<link>http://alasdenadie.afrikislife.net/principe-de-nadie/comment-page-1/#comment-10</link>
		<dc:creator>Joseka</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 May 2009 21:43:41 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://alasdenadie.afrikislife.net/?p=45#comment-10</guid>
		<description>Al llegar a la puerta de la oficina la recepcionista me saludó con la misma cordial frialdad de cada día. Que el jefe y yo éramos amantes era un secreto a voces, pero jamás nadie hablaba de ello. Sabía que el resto no lo aprobaban, algunos incluso llegaban a sentirse por encima de mí por este hecho. Como si ellos fueran más valiosos por haber entrado por un currículum y no por… por… un polvo. Yo me conformaba con saber quién era.
------------------------------------------------------------------------
Me gusta esta parte, porque nuestra protagonista se muestra en toda su cotidianidad ante el realmente frio y desgarrador sentido de la vida, o al menos ese falso sentido que nos apresa o apresara a la mayoría tarde o temprano. La rutina…
------------------------------------------------------------------------
Antes de entrar en casa ya se escuchaba escándalo dentro, y más que preocupada me intrigó. Abrí la puerta con cuidado, pero ni todo el sigilo fue suficiente. El cuervo, con una de sus alas arrastrando, chocó contra mis piernas y fue medio revoloteando por todo el vestíbulo.
— ¿Pero qué ocurre aquí?
Me adentré un poco más en la casa, con cuidado. En el salón estaba el muchacho, de pie, mirándome con sus ojos grises. Se había vuelto a poner su ropa y en la mano, casi de un modo desafiante, llevaba un cucharón. Estiró mucho el brazo, y apuntándome con el instrumento, dijo:
— Estás ante el príncipe de Nadie.
Y de nuevo esta parte, nos devuelve al misterio de ese extraño personaje, y el cuervo, que creo juega un papel determinante en el misterio. Aunque todavía no me atrevo a aventurarme sobre que rol juega exactamente en todo esto. ¿Por qué lo abra soltado?...
¿Acaso por ser príncipe de nadie?, quizás el chico tenga una filosofía extraña o no tan extraña, y piense que nadie ni nada pertenezca a nadie.
No tengo ni la menor idea, de lo que puede pasar desde este capítulo en adelante. Y eso me gusta, no es previsible para nada en ese sentido.
He de reconocer que me tienes enganchado a estas historias.
Pero te pido como favor personal, que no te apresures a darle forma, lo estás haciendo muy bien y quiero que pienses muy bien lo que ocurrirá en el futuro.
Dosis a dosis, la droga no es letal.

Gracias de nuevo Sara…</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Al llegar a la puerta de la oficina la recepcionista me saludó con la misma cordial frialdad de cada día. Que el jefe y yo éramos amantes era un secreto a voces, pero jamás nadie hablaba de ello. Sabía que el resto no lo aprobaban, algunos incluso llegaban a sentirse por encima de mí por este hecho. Como si ellos fueran más valiosos por haber entrado por un currículum y no por… por… un polvo. Yo me conformaba con saber quién era.<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
Me gusta esta parte, porque nuestra protagonista se muestra en toda su cotidianidad ante el realmente frio y desgarrador sentido de la vida, o al menos ese falso sentido que nos apresa o apresara a la mayoría tarde o temprano. La rutina…<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
Antes de entrar en casa ya se escuchaba escándalo dentro, y más que preocupada me intrigó. Abrí la puerta con cuidado, pero ni todo el sigilo fue suficiente. El cuervo, con una de sus alas arrastrando, chocó contra mis piernas y fue medio revoloteando por todo el vestíbulo.<br />
— ¿Pero qué ocurre aquí?<br />
Me adentré un poco más en la casa, con cuidado. En el salón estaba el muchacho, de pie, mirándome con sus ojos grises. Se había vuelto a poner su ropa y en la mano, casi de un modo desafiante, llevaba un cucharón. Estiró mucho el brazo, y apuntándome con el instrumento, dijo:<br />
— Estás ante el príncipe de Nadie.<br />
Y de nuevo esta parte, nos devuelve al misterio de ese extraño personaje, y el cuervo, que creo juega un papel determinante en el misterio. Aunque todavía no me atrevo a aventurarme sobre que rol juega exactamente en todo esto. ¿Por qué lo abra soltado?&#8230;<br />
¿Acaso por ser príncipe de nadie?, quizás el chico tenga una filosofía extraña o no tan extraña, y piense que nadie ni nada pertenezca a nadie.<br />
No tengo ni la menor idea, de lo que puede pasar desde este capítulo en adelante. Y eso me gusta, no es previsible para nada en ese sentido.<br />
He de reconocer que me tienes enganchado a estas historias.<br />
Pero te pido como favor personal, que no te apresures a darle forma, lo estás haciendo muy bien y quiero que pienses muy bien lo que ocurrirá en el futuro.<br />
Dosis a dosis, la droga no es letal.</p>
<p>Gracias de nuevo Sara…</p>
]]></content:encoded>
	</item>
</channel>
</rss>

